El gobierno de Brasil aprobó oficialmente cinco rutas de integración sudamericana que forman parte del megaproyecto del Tren Bioceánico, una iniciativa impulsada junto con China para conectar el Atlántico con el Pacífico mediante corredores ferroviarios y fluviales.
Dos de estos trazados atraviesan territorio peruano y se proyectan como vías que unirían el sistema logístico brasileño con los puertos de Puerto de Chancay, Puerto de Paita, Puerto de Ilo y Puerto de Matarani.
La aprobación fue formalizada mediante una ordenanza firmada por la ministra de Planificación y Presupuesto brasileña, Simone Tebet, durante el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Las rutas, diseñadas inicialmente en 2023, contemplan corredores multimodales que integran transporte ferroviario y fluvial para facilitar el comercio entre Sudamérica y los mercados asiáticos.
Uno de los corredores, denominado Ruta Amazónica, se plantea como un sistema principalmente fluvial que partiría desde la Amazonía brasileña, seguiría el curso del río Amazonas e ingresaría a Perú hasta llegar a Iquitos. Desde allí se bifurcaría hacia el norte hasta el puerto de Paita y hacia el centro del país, donde un tramo ferroviario conectaría Pucallpa con el puerto de Chancay.
El segundo corredor, conocido como Cuadrante de Rondón, ingresaría al Perú por Iñapari, en la región Madre de Dios, y avanzaría hacia el sur y el centro del país. Desde esa ruta se proyectan conexiones ferroviarias hacia los puertos de Ilo y Matarani, además de un ramal que se dirigiría nuevamente hacia Chancay como punto clave del comercio transpacífico.
El trazado de ambos corredores ha generado preocupación entre especialistas y organizaciones ambientales, ya que atraviesa o bordea áreas sensibles de la Amazonía. Entre ellas se encuentran el Parque Nacional Pacaya Samiria, el Parque Nacional Cordillera Azul y territorios habitados por pueblos indígenas en aislamiento voluntario, como los pueblos kakataibo y mashco piro.
Estudios preliminares advierten que parte del proyecto implicaría dragar grandes ríos amazónicos, lo que podría alterar ecosistemas acuáticos, afectar zonas de desove de peces y liberar sedimentos contaminantes. Además, varias secciones del corredor coincidirían con zonas donde operan redes vinculadas al narcotráfico, la minería ilegal y la tala clandestina.
El megaproyecto ferroviario es considerado uno de los más ambiciosos de infraestructura en Sudamérica, con estimaciones de inversión cercanas a los 100 mil millones de dólares. No obstante, especialistas advierten que su rentabilidad y viabilidad técnica aún son inciertas, y recuerdan que Perú no participó en el memorándum firmado en 2025 entre Brasil y China para financiar los estudios del corredor. El futuro de la iniciativa dependerá tanto de evaluaciones técnicas y ambientales como del contexto político en los países involucrados.
Fuente: CanalB
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