Por MFD
El Perú es, por definición, un gigante. Tenemos una costa que es un motor de innovación y agroexportación; una sierra con una riqueza mineral que debería financiarnos el futuro, pero que hoy solo exporta materia prima; y una selva con un potencial infinito que hoy sangra bajo el control del narcoterrorismo y la ilegalidad.
Un portaaviones no se maneja con improvisados ni con actores de reparto que solo han vivido del presupuesto público. Necesitamos capacidad empresarial de alto nivel. El Perú requiere un líder que sepa lo que es manejar un gigante empresarial, conocer de grandes inversiones y proyectarlas a varias décadas, no a la siguiente encuesta. La improvisación es una forma de traición a la patria.
Hagamos un mea culpa necesario: el país también se destruye desde afuera del gobierno. El empresario que busca el favor ilícito, el ciudadano que espera la “comisión” y el profesional que busca cómo beneficiarse del gobernante de turno son cómplices del caos.
Es hora de desterrar la envidia y el egoísmo que nos han mantenido divididos por siglos. La verdadera riqueza no es la que se arrebata a otro, sino la que se crea con honestidad y visión.
“No busquemos qué podemos sacarle al Perú; busquemos qué podemos construir para que el Perú sea grande”.
Debemos dejar de pensar en pequeño. Pensemos en nuestras familias, en nuestros vecinos, en nuestras regiones y, finalmente, en nuestra patria.
El Perú es demasiado grande para ser manejado por gente sin experiencia. Es momento de recuperar la dignidad, dejar de lado la viveza criolla que nos empobrece y empezar a construir el país que nuestros hijos merecen heredar.
¡Por una patria con orden, trabajo y honestidad!
Fuente: CanalB
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