Opinión

Si te pones el sombrero de alguien porque no tienes rostro propio

Publicado el 27 de mayo de 2026

Del muro de José Luis Secada


SI TE PONES EL SOMBRERO DE ALGUIEN PORQUE NO TIENES ROSTRO PROPIO que mostrar, tarde o temprano el dueño del sombrero terminará pidiéndote hasta tu ropa interior, porque tampoco tienes con qué cubrir tus verdaderas intenciones.


Anoche, el señor Sinesio López, en una entrevista de Canal N, intentó justificar la estrategia electoral de Roberto Sánchez de presentar en el debate programático, un nuevo “equipo técnico” prestado por otros partidos y de un programa de gobierno completamente distinto al que Juntos por el Perú inscribió oficialmente ante el Jurado Nacional de Elecciones para la primera vuelta.


Según su argumento, en la primera etapa electoral el ciudadano peruano vota únicamente por rostros, emociones e imágenes, dejándose seducir por discursos efectistas y promesas vacías. Y recién en la segunda vuelta —según esta lógica— el candidato puede “moverse al centro”, suavizar posiciones, cambiar propuestas y construir una imagen más moderada para captar votos adicionales.


En otras palabras, se pretende normalizar el engaño político como una simple estrategia electoral. El señor López nos dice, con total naturalidad, que el programa original puede maquillarse, reemplazarse o incluso negarse si eso ayuda a conquistar el poder.
Resulta preocupante que quien es presentado por Roberto Sánchez y Juntos por el Perú como uno de los cerebros de la reforma del Estado, termine justificando una operación política basada en la conveniencia electoral antes que en la coherencia ideológica, la honestidad intelectual o el respeto al elector peruano.


La experiencia reciente del Perú debería servirnos de advertencia. En el año 2021, Pedro Castillo también moderó su discurso en segunda vuelta, incorporó técnicos ajenos a su entorno político y ofreció mensajes tranquilizadores que luego fueron desconocidos una vez alcanzado el poder.


Porque cuando la prioridad no es gobernar con principios, sino simplemente ganar elecciones, los programas se convierten en papel descartable, las promesas en herramientas temporales y el Estado termina capturado por redes de amigos, operadores políticos, burocracias improvisadas que solo buscan repartirse el botín incrementando la corrupción que dicen compartir.


El elector peruano tiene derecho a preguntarse si está votando por un proyecto serio y transparente o simplemente por una candidatura que cambia de rostro, de equipo y de discurso según las necesidades del momento y el ambiente donde se presenta y brinda declaraciones.


El peruano de bien quiere y desea progreso, desarrollo, trabajo digno, crecimiento personal y esto se consigue con verdad, meritocracia, trabajo, esfuerzo y lealtad a tus principios e ideas.

 

 

 

Fuente: CanalB

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