Por Carlos E. Gálvez Pinillos, expresidente de la SNMPE
Estamos a punto de iniciar un nuevo lustro de gobierno y, como cada vez que enfrentamos un nuevo desafío, resulta indispensable hacerse algunas preguntas de rigor:
Soy un convencido que el Perú tiene grandes potencialidades, unas ligadas a sus recursos naturales, tanto como por nuestras oportunidades turísticas, agroexportadoras, energéticas, industriales y de ubicación geográfica. Pero, lo que nos está haciendo falta esencialmente, es:
Obviamente, si toda la Nación no asume como propios los objetivos y estrategia, estaremos detenidos en el mismo punto o avanzando muy lento, tal como nos ha ocurrido en la última década.
El punto central es que vamos pasando décadas en que unos (los zurdos), reclaman que somos un país primario exportador, pero no hacen nada por cambiar esa tendencia y atraer inversiones para cambiar la situación.
Tampoco han hecho esfuerzos por mejorar la calidad de la educación, a un nivel que nos permita pasar a competir en la era del conocimiento.
Por supuesto, han hecho sus mejores esfuerzos por impedir que desarrollemos las industrias más competitivas que tenemos y se oponen a cualquier estímulo.
Y en ese trance, nos pasamos los años peleando entre los que queremos maximizar nuestro potencial y los que quieren que compitamos con la industria global, pero que no hacen nada al respecto.
Esto sólo se resolverá cuando nos concentremos en el problema y veamos de resolverlo todos juntos.
Sebastiao Medoca, en su libro ¿Por qué fracasó Sendero? nos muestra lo ocurrido en la Universidad San Cristóbal de Huamanga en los 70s y 80s del siglo pasado; cuando Abimael Guzmán, con el presupuesto de la universidad y el entusiasmo del rector Morote, financió el adoctrinamiento de catedráticos y alumnos de la facultad de educación de esa universidad, adonde estaba concentrada la atención del rectorado.
Esto se replicó en muchas universidades, pero ninguna universidad del Perú, en sus facultades de ingeniería, pusieron el mismo énfasis y entusiasmo para hacer investigación científica y tecnológica; a pesar de contar, desde hace muchos años, con 5% del canon minero para esos fines.
En todos esos años, no han creado conocimiento, no han logrado patentes, ni han registrado nueva propiedad intelectual. Alguien podría explicar ¿cómo, desde el discurso político, se puede impulsar la industria de transformación, mientras se crea inestabilidad, se genera turbulencia política y no se pone énfasis en la educación?
Creo que, en adición a nuestros conocidos pilares, minería, agroexportación, turismo y aprovechamiento logístico de nuestra ubicación geográfica, debemos trabajar y tener claro que el Perú NO debe competir globalmente, por:
Mientras que SI debemos competir por:
El mundo busca reemplazar los plásticos, lograr materiales sostenibles, fibras naturales y desarrollar química biológica. Ante esa demanda, nosotros podríamos aprovechar un muy alto y mediano potencial en:
En esa línea, debemos trazarnos un Plan Estratégico Nacional que nos permita desarrollar todas nuestras potencialidades, comunicarlo y explicar de manera sencilla las acciones a ejecutar y sus impactos, qué lograremos, en qué plazo y cuáles serían las metas temporales a ser monitoreadas periódicamente.
Tal como hemos dicho tantas veces, el objetivo final es, generar oportunidades para todos, reducir la pobreza y acercarnos a condiciones de bienestar para la mayoría de los peruanos.
Obviamente, mientras el sector privado debe trabajar en transformar nuestro modelo de crecimiento económico, incorporar nuevas actividades a nuestra economía y relacionar la academia con la empresa.
Debemos reestructurar el aparato del Estado, digitalizarlo todo y simplificar su modelo de gestión, desregulando radicalmente la actividad económica.
Facilitarle el trabajo al ciudadano, mejorar la seguridad, limpiar la fiscalía y el poder judicial, para eliminar las oportunidades de corrupción.
Retomar labores que se han degradado y salido de control tras el proceso de regionalización.
Promover leyes que alineen las políticas y gestión de los gobiernos regionales, al proyecto conducido por el gobierno nacional.
Para cerrar el círculo, es indispensable ir al Tribunal Constitucional por la eliminación absoluta de la posibilidad de que, el poder legislativo, tenga iniciativa de gasto; al igual que, debemos dejar sin efecto las leyes aprobadas transgrediendo este principio.
¡Los peruanos tenemos el derecho a rescatar nuestro país!
Fuente: CanalB
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