El Departamento de Estado de Estados Unidos aprobó un proyecto de “Venta Militar Extranjera al Perú” que contempla el diseño, equipamiento logístico y la construcción de una nueva Base Naval del Callao para la Marina de Guerra, con una inversión estimada de hasta US$1.500 millones.
La decisión, que aún debe ser evaluada por el Congreso estadounidense, incluye la presencia de personal del gobierno norteamericano o de contratistas por un periodo de hasta diez años para la supervisión de las obras.
Según la Agencia de Cooperación de Seguridad de Defensa de EE.UU., la iniciativa busca fortalecer la seguridad de un socio estratégico en Sudamérica sin alterar el equilibrio militar regional. El propio gobierno norteamericano precisó que fue el Perú quien solicitó los equipos y servicios, los cuales corresponden a material de “defensa no mayor” e involucran estudios de ingeniería, gestión de proyectos, construcción de infraestructura marítima y terrestre, así como soporte técnico y logístico.
Desde la Cancillería peruana señalaron que la aprobación confirma la alianza estratégica entre ambos países, particularmente en materia de seguridad y defensa. Indicaron que esta operación representa una inversión clave porque fortalece las capacidades navales del país y, al mismo tiempo, dinamiza la economía. Añadieron que el proyecto se vincula con los planes de modernización y ampliación del puerto del Callao, lo que hace necesario el traslado y la actualización de las instalaciones navales actualmente ubicadas en una parte significativa de la bahía.
El Ministerio de Relaciones Exteriores descartó que la operación implique la compra de armamento y explicó que, por razones técnicas y financieras, ingenieros del Ejército de Estados Unidos vienen colaborando con la Marina de Guerra del Perú en la evaluación logística del traslado de la base. Asimismo, resaltaron que esta cooperación abre la puerta a nuevas inversiones estadounidenses, especialmente en infraestructura estratégica.
En el plano geopolítico, el exembajador Carlos Pareja sostuvo que el acuerdo coloca la relación bilateral en un nivel político-militar más alto, enmarcado —según su análisis— en la denominada “Doctrina Donroe” impulsada por el presidente Donald Trump. A su juicio, la cooperación con Estados Unidos deja de centrarse únicamente en la lucha contra el narcotráfico y pasa a constituir una vinculación más amplia y comprometida, que el gobierno peruano deberá explicar con claridad.
Una lectura similar ofreció el internacionalista Francesco Tucci, quien consideró que la aprobación del proyecto responde a la estrategia de Washington para contrarrestar la creciente presencia china en el país, reflejada en inversiones como el megapuerto de Chancay. En ese contexto, advirtió que el Perú se encuentra en medio de una rivalidad geoestratégica entre ambas potencias y que su estrategia de no alineación enfrenta como principal debilidad la inestabilidad política interna, factor que podría limitar la capacidad del Estado para gestionar decisiones de alto impacto en política exterior.
Fuente: CanalB
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