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Microrobots prometen un tratamiento menos invasivo contra los cálculos renales

Publicado el 26 de enero de 2026

Un equipo de científicos de la Universidad de Waterloo, en Ontario, Canadá, ha desarrollado robots microscópicos capaces de disolver las piedras en los riñones, un avance médico que podría transformar el tratamiento de esta dolencia frecuente y dolorosa. El proyecto, que aún se encuentra en fase experimental, ha sido presentado como una alternativa potencialmente menos invasiva y más eficaz que los métodos tradicionales.

 

Los microrobots son tan pequeños que caben en la punta de un cabello y están formados por filamentos blandos cargados con una enzima denominada ureasa. Su desplazamiento por el tracto urinario se realiza mediante el uso de imanes, lo que permite guiarlos con precisión hasta el lugar donde se encuentran los cálculos renales.

 

Una vez que los robots localizan las piedras, liberan la enzima, la cual eleva el nivel de pH en la zona afectada y comienza a disolver los cálculos. Según los investigadores, este proceso sería más rápido y considerablemente menos doloroso que las técnicas actualmente empleadas, como la litotricia o las intervenciones quirúrgicas.

 

Hasta el momento, los resultados corresponden únicamente a pruebas de laboratorio. Los científicos subrayan que el siguiente paso será realizar ensayos en animales de mayor tamaño para evaluar el comportamiento de los microrobots en condiciones reales, considerando factores como el flujo de orina, el movimiento del cuerpo y la respuesta del sistema inmunológico.

 

Además de comprobar su eficacia, los investigadores deberán analizar posibles efectos secundarios antes de avanzar hacia estudios clínicos en humanos. Este proceso es clave para determinar si la tecnología es segura y viable como tratamiento médico regular.

 

Si las etapas de prueba se desarrollan sin contratiempos, los especialistas estiman que estos microrobots podrían estar disponibles para uso clínico en un plazo aproximado de entre tres y siete años. Aunque el cálculo es aún especulativo, el avance abre la puerta a una nueva generación de terapias mínimamente invasivas para el tratamiento de enfermedades del sistema urinario.

 

 

 

Fuente: CanalB

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