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Tren de Aragua: entre el mito regional y una estructura criminal en transformación

Publicado el 22 de enero de 2026

El Tren de Aragua se ha consolidado en los últimos años como uno de los grupos criminales más notorios de América Latina y el Caribe, convirtiéndose en una prioridad de seguridad para varios gobiernos de la región. Su expansión y visibilidad han motivado respuestas políticas de alto nivel, incluyendo su designación por parte de Estados Unidos como organización terrorista, así como acusaciones de representar una amenaza transnacional de gran escala.

 

Sin embargo, la narrativa oficial contrasta con la versión del gobierno venezolano. El presidente Nicolás Maduro ha asegurado que el Tren de Aragua fue erradicado en su país de origen, lo que ha abierto un debate sobre la verdadera dimensión y capacidad operativa de la organización. La pregunta central es si se trata de una potencia criminal en expansión o de una red que ha perdido cohesión, pero mantiene impacto a través de su reputación.

 

Una investigación desarrollada durante tres años por InSight Crime, basada en trabajos de campo en distintos países, ofrece una mirada más matizada. El estudio analiza el origen del grupo, su evolución desde una megabanda carcelaria hasta su fragmentación en células, así como sus tácticas actuales y las posibles transformaciones que podría experimentar en el futuro cercano.

 

Uno de los hitos clave fue la toma de la prisión de Tocorón, que representó un golpe significativo para la estructura central del grupo. Para ese momento, el Tren de Aragua ya contaba con presencia en países como Colombia, Perú y Chile, donde sus operaciones se adaptaron a contextos locales y a la competencia con otras organizaciones criminales.

 

El informe detalla que en algunos territorios, como el estado Bolívar en Venezuela, el grupo dejó de operar como una banda carcelaria dominante y pasó a funcionar más como un sindicato criminal. En Colombia y Perú, su expansión estuvo marcada por la necesidad de mantener un perfil bajo, mientras que en Chile aprovechó la falta de antecedentes de violencia similar para ganar terreno con rapidez.

 

Finalmente, la investigación concluye que, aunque la marca “Tren de Aragua” se ha fortalecido en el imaginario regional y mediático, la organización en sí muestra signos de debilitamiento y fragmentación. Su futuro dependerá menos de una estructura centralizada y más de la capacidad de sus células para adaptarse, en un escenario donde la atención de las fuerzas del orden y la cooperación internacional siguen en aumento.

 

 

 

 

Fuente: CanalB

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