La captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, durante la operación militar lanzada por Estados Unidos el 3 de enero tuvo una consecuencia adicional de alto impacto político y regional: confirmó públicamente la presencia de agentes cubanos en los aparatos de seguridad del Estado venezolano.
El gobierno de Cuba informó que 32 de sus ciudadanos murieron durante los ataques, señalando que cumplían misiones oficiales vinculadas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias y al Ministerio del Interior, a solicitud de autoridades venezolanas.
Horas después, el Ejecutivo venezolano expresó sus condolencias y reconoció que los uniformados cubanos se encontraban en el país como parte de convenios de cooperación y defensa mutua entre ambas naciones. El pronunciamiento, firmado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, marcó un giro respecto de años de negaciones oficiales sobre la presencia de personal de seguridad cubano en territorio venezolano, pese a versiones persistentes que lo señalaban desde el inicio del chavismo.
La confirmación pública contrasta con declaraciones previas de ambos gobiernos. En 2019, autoridades cubanas negaron categóricamente que existieran tropas o agentes de seguridad de la isla operando en Venezuela. Sin embargo, el propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había adelantado la muerte de ciudadanos cubanos durante la operación, y el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que formaban parte del esquema de protección directa de Maduro.
Especialistas y exmilitares venezolanos han sostenido desde hace años que la cooperación entre Caracas y La Habana incluyó acuerdos confidenciales en materia de seguridad. Según estas versiones, militares cubanos integraron el primer anillo de protección presidencial desde la época de Hugo Chávez, como parte de pactos paralelos al Convenio Integral de Cooperación firmado en el año 2000, mediante el cual Venezuela suministraba petróleo a cambio de asistencia técnica cubana.
De acuerdo con fuentes militares, la presencia de efectivos extranjeros dentro de estructuras estratégicas venezolanas generó tensiones internas y fue uno de los factores que alimentó el intento de derrocamiento de Chávez en 2002. Denuncias posteriores de altos mandos retirados señalaron que agentes cubanos operaban en cuarteles y unidades sensibles, lo que fue considerado una vulneración de la soberanía nacional, aunque estas acusaciones fueron sistemáticamente desestimadas por el chavismo.
La muerte de los 32 cubanos durante los ataques estadounidenses terminó por confirmar lo que durante más de dos décadas fue tratado como un rumor incómodo. La revelación no solo expone la profundidad de la alianza en materia de seguridad entre Venezuela y Cuba, sino que añade un nuevo elemento de tensión a un escenario regional ya marcado por la crisis política venezolana y la escalada del conflicto con Estados Unidos.
Fuente: CanalB
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