Internacional

Venezuela sostiene sus exportaciones de crudo con una flota opaca y una infraestructura en declive

Publicado el 06 de enero de 2026

El sector petrolero venezolano ha logrado mantener sus exportaciones de crudo mediante el uso intensivo de una amplia flota de buques petroleros conocidos como “flota en la sombra”, una estrategia que le ha permitido sortear las sanciones internacionales impuestas sobre el comercio de hidrocarburos. Esta red marítima opera con escasa transparencia y se ha convertido en un componente central de la logística petrolera del país.

 

De acuerdo con estimaciones recientes, alrededor de 120 buques han sido utilizados en estas operaciones, de los cuales 69 se encuentran formalmente sancionados. La mayoría de estas embarcaciones se concentran en rutas hacia Asia y emplean prácticas como transbordos de crudo en alta mar, desactivación de sistemas de identificación y cambios frecuentes de bandera y de propiedad para dificultar su rastreo.

 

Este esquema marítimo contrasta con el deterioro visible de la infraestructura petrolera nacional. Oleoductos, gasoductos, refinerías, mejoradores de crudo pesado de la Faja del Orinoco y terminales de exportación operan muy por debajo de su capacidad instalada, cuando no permanecen parcialmente inactivos, como consecuencia de años de falta de inversión, mantenimiento deficiente y salida de personal especializado.

 

Complejos clave como los sistemas de refinación y los mejoradores, diseñados para procesar crudos extrapesados, muestran limitaciones estructurales que restringen tanto la producción como el valor agregado de las exportaciones. Esta situación obliga a depender cada vez más de esquemas logísticos extraordinarios para colocar el petróleo en los mercados internacionales.

 

Analistas advierten que la recuperación del sector no pasa únicamente por mantener estas rutas alternativas de exportación, sino por una rehabilitación integral de la infraestructura energética. Ello requeriría inversiones muy cuantiosas, tanto en activos físicos como en tecnología y capital humano, en un contexto de alta incertidumbre política y financiera.

 

No obstante, una eventual recuperación de la capacidad operativa del sistema petrolero permitiría a Venezuela generar las rentas necesarias para financiar un proceso más amplio de reconstrucción económica. En ese escenario, el petróleo volvería a desempeñar un rol central, no solo como fuente de divisas, sino como palanca para la reactivación productiva del país.

 

 

 

Fuente: CanalB

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