Escrito por Juan Carlos Suttor en el blog Sin Pelos en la Lengua
Lamentable pero es la verdad, el crimen en Perú sigue aumentando. Es cierto que nuestro comedido y correctísimo primer ministro Ernesto Álvarez Miranda, desde el primer día dijo que este no es un problema que se resuelva de un día para otro sino que tomará su tiempo.
Es cierto también que muchos peruanos, ante la ineptitud y pasividad de Dina Boluarte, nos entusiasmamos de la energía que mostraba inicialmente el presidente José Jerí y que podría hacer algo, pero han pasado tres meses desde que asumió y los resultados no solo no han mejorado, sino que han empeorado. Hoy, prefiere juntarse, encapuchado, a medianoche, con un mafioso chino en un chifa del la avenida San Luis, en San Borja.
Lo cierto es que las cifras del Sinadef de las cuales disponemos no han revelado cambios significativos en el promedio diario de homicidios respecto al periodo de Dina Boluarte. Estamos hablando de cinco muertes diarias. Es la verdad cruda y dura.
Las cifras abundan y no precisamente abonan a favor del gobierno de José Jerí. Solo precisaré que durante los primeros 90 días del nuevo gobierno se registraron 509 homicidios, con un promedio diario superior a cualquier gestión anterior.
Un poco más de cifras, que son públicas, y poniéndolo en perspectiva, durante el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, quien abrió las puertas a la delincuencia venezolana, el promedio de homicidios diario fue de 1,88, con Martín Vizcarra fue de 2,87; con el iletrado analfabeto de Pedro Castillo se elevó a 4,22 y con la inepta Dina Boluarte llegamos a 5,25 homicidios diarios. Con el gobierno de José Jerí, en tan solo tres meses y días, hemos llegado a 5,66 asesinatos diarios.
En lo personal a mí me causa mucha molestia ver a muchos exministros del Interior, así como excomandantes generales de la Policía General del Perú (PNP), considerados por la prensa en general como expertos y que están en los medios todo el día, criticando lo que se hace o no se hace o sugiriendo las medidas que deberían tomarse. Y me pregunto yo, ¿Por qué cuando estos señores estuvieron a cargo del ministerio no hicieron nada de lo que predican? Y lamentablemente, estimado lector, la repuesta está en la corrupción que existe dentro del ministerio del Interior desde hace muchísimos años. No olvidemos que este ministerio es, históricamente, el que ha tenido la más alta rotación de ministros. Por algo será y muchísimas investigaciones deberán hacerse en ese ministerio. ¿Caerá algún exministro, exgeneral o funcionario? La historia del Perú nos dice que no porque la justicia no hará nada y que la corrupción seguirá floreciendo día a día.
Cabe recordar que el 15 de diciembre, el Congreso otorgó al Ejecutivo facultades legislativas por 60 días para impulsar 48 iniciativas, incluyendo seguridad ciudadana y lucha contra la criminalidad organizada. Al momento de escribir este artículo, el presidente de la República había prometido que el decreto supremo estaría listo el sábado, publicado el domingo para que entre vigencia el día de hoy. ¿Será?
Jerí también anunció que en breve se publicará la norma que prohíbe circular a dos adultos en moto, con el objeto de frenar de manera directa una de las modalidades más usadas por el sicariato.
Honestamente, estimado lector, yo pensé que esta norma ya estaba vigente, así como la de portar el número de placa reflectante en un chaleco, pero a falta de policías de tránsito, todos los motociclistas se embarran en la ley y lo seguirán haciendo, sin dejar de mencionar las sanciones tan leves que se van anunciar. Yo, a la primera, en un estado de emergencia como el que vivimos actualmente, detendría al conductor y al pasajero por 48 horas, lo multaría severamente y enviaría la motocicleta a chatarreo.
La situación de nuestra Policía Nacional es precaria verdaderamente: 1.730 vehículos inoperativos, 1.823 computadoras malogradas, 2.132 impresoras inoperativas, 141 escáneres dañados, decenas de comisarías en estado crítico y escasez de chalecos antibalas, muchos de ellos vencidos o inutilizables, exponiendo a nuestro personal policial durante sus intervenciones; sin dejar de mencionar la alarmante falta de personal. Los últimos gobiernos, desgraciadamente, prefirieron seguir inyectándole millones de soles a una empresa quebrada como Petroperú, priorizándola ante la seguridad de las personas. (Artículo 1° de la Constitución Política del Perú: La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado).
Cierro reiterando las palabras de nuestro primer ministro Ernesto Álvarez Miranda, "este no es un problema que se resuelva de un día para otro sino que tomará su tiempo", es cierto, pero ojalá ese tiempo esté plagado de planes coherentes y de los recursos económicos necesarios para repotenciar y capacitar mejor a nuestra Policía Nacional.
Fuente: CanalB
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