María Teresa Cabrera juró como nueva presidenta de la Junta Nacional de Justicia en una ceremonia oficial que congregó a autoridades del sistema judicial y político.
La magistrada asumió funciones en medio de un escenario complejo para la institución, señalando que recibe una administración con serias deficiencias heredadas del pleno anterior y que su gestión apuntará a recuperar la confianza ciudadana. Su periodo culminará el 5 de enero de 2027 y estará acompañada en la vicepresidencia por Víctor Chanduví Cornejo.
Durante su discurso de asunción, Cabrera sostuvo que la institución enfrenta una crisis reputacional en un contexto nacional marcado por cuestionamientos a diversas entidades públicas, investigaciones fiscales relevantes y preocupaciones por corrupción y seguridad ciudadana. Agradeció a sus colegas y resaltó que su experiencia de más de tres décadas en la administración pública servirá para la tarea de ordenar procesos internos, fortalecer la transparencia y garantizar una actuación responsable.
La nueva presidenta también hizo referencia, sin mencionarlo directamente, a los reparos surgidos sobre decisiones adoptadas por la gestión previa, incluyendo cuestionamientos por presuntas irregularidades procedimentales y por la forma en que se abordaron ciertos casos emblemáticos. Según indicó, al asumir encontraron una carga significativa de procedimientos disciplinarios, investigaciones preliminares y denuncias pendientes con riesgo de caducidad, situación que, afirmó, evidencia una administración institucional deficiente.
Cabrera aseguró que no habrá persecuciones ni arbitrariedades dentro de la Junta Nacional de Justicia. Subrayó que cada caso será evaluado con independencia e imparcialidad, respetando el debido proceso y aplicando criterios de razonabilidad y proporcionalidad. Enfatizó que la institución no dará espacio a “cacerías de brujas” y rechazó prácticas disciplinarias que, en su opinión, hayan podido constituir abusos o distorsiones normativas en el pasado.
Respecto a los procesos de selección y nombramiento de magistrados, la nueva presidenta destacó que su gestión priorizará la meritocracia bajo altos estándares de transparencia. Aseguró que se reforzará la supervisión en evaluaciones y concursos, privilegiando no solo el respaldo académico, sino la idoneidad integral y la probidad. Remarcó que la experiencia real en el sistema de justicia será un criterio clave para garantizar decisiones acertadas.
Finalmente, Cabrera señaló que la legitimidad de la JNJ dependerá de su capacidad para actuar con rigor técnico, claridad procedimental y respeto institucional. En un escenario político en el que conviven investigaciones al más alto nivel y procesos judiciales sensibles, sostuvo que corresponde a la Junta contribuir a la estabilidad del sistema de justicia, ordenando la casa interna y reafirmando su rol como órgano clave en la regulación, control y nombramiento de magistrados en el país.
Fuente: CanalB
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