El presidente del Consejo de Ministros, Ernesto Álvarez, defendió públicamente al mandatario José Jerí en medio de la controversia generada por una reunión sostenida en un chifa con el empresario chino Zhihua Yang, y aseguró que no existe ningún elemento que permita hablar de corrupción. En ese sentido, afirmó que el jefe de Estado reconoció que dicho encuentro fue un error, pero recalcó que no se ha cometido delito alguno ni antes ni después de la cita.
Álvarez sostuvo que es habitual que empresarios busquen acercamientos con figuras políticas con la expectativa de resolver problemas administrativos o ganar influencia, y señaló que este caso se enmarca en ese patrón. Indicó que, tras revisar los antecedentes del empresario, no se ha encontrado intervención del Gobierno ni de algún ministerio en favor de sus intereses, ni protagonismo alguno posterior a la reunión que pueda comprometer al Ejecutivo.
El premier desestimó las versiones que sugieren una relación de amistad entre el presidente Jerí y el empresario, y precisó que, a lo sumo, se trató de un vínculo circunstancial vinculado a la organización de un evento por el aniversario de las relaciones entre Perú y China. Asimismo, aseguró que, tras hacerse público el caso, resulta imposible que se otorgue cualquier beneficio indebido a las empresas involucradas.
Respecto a las críticas por el carácter reservado del encuentro y la vestimenta utilizada por el mandatario, Álvarez afirmó que no le resulta extraño el comportamiento del presidente, a quien describió como una persona joven, activa y con un estilo informal fuera del horario laboral. Añadió que, de haber existido una intención clandestina, la reunión no se habría realizado en un lugar público y visible como la avenida San Luis.
El jefe del Gabinete también advirtió que el Gobierno enfrenta una permanente presión de grupos corruptores externos al Estado, los cuales buscan influir de manera ilegal en las decisiones públicas. Según señaló, estas prácticas explican en parte la filtración del caso y forman parte de una “guerra de poder” que se libra contra intereses acostumbrados a operar en la sombra, más que contra funcionarios públicos propiamente dichos.
Finalmente, Ernesto Álvarez afirmó que confía plenamente en el presidente Jerí y aseguró que “pondría las manos al fuego” por él. Destacó que el mandatario es consciente de su rol histórico y de la necesidad de cuidar su imagen política, y sostuvo que no tiene ningún incentivo para perjudicarse a sí mismo con actos irregulares, reafirmando así que la cuestionada reunión fue un error político, pero no un acto de corrupción.
Fuente: CanalB
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