Opinión

El agro exportador está en su peor momento en años; por Pablo Moreyra A.

Publicado el 23 de septiembre de 2026

Pablo Moreyra A., economista y consultor

 

El agro exportador está en su peor momento en años. El Niño ya golpeó las cosechas, el volumen podría caer entre 20% y 30%, y el gremio proyecta que este año cerraremos en US$ 15 mil millones, es decir, crecimiento cero. Mayo cayó 2%, junio cayó 4.3%. ¿Y qué se le ocurre al Congreso? Subirle los impuestos.

 

El proyecto de la congresista Norma Palomino, de Juntos por el Perú, propone devolver a los agroexportadores la tasa de 29.5% de Impuesto a la Renta desde 2027. Hoy pagan 15%. Es casi el doble, justo cuando el sector está con el agua al cuello.

 

Y viene con un segundo golpe: devolverle a Sunafil la facultad de programar inspecciones al agro cuando quiera. O sea, más costo tributario y más carga administrativa, al mismo tiempo, en plena emergencia climática.

 

Aquí hay que ser claros con la historia. Antes de la ley agraria de 2000, la agroexportación peruana casi no existía. Con reglas estables pasamos a vender más de US$ 15 mil millones al año y a generar cientos de miles de empleos formales en el campo, muchos de ellos de mujeres que antes no tenían ninguna opción de trabajo declarado. En 2020 el Congreso derogó esa ley de un plumazo, en medio de protestas, y tardamos años en volver a tener un marco medianamente estable. Ahora quieren repetir exactamente el mismo error.

 

El argumento de la "equidad tributaria" suena bien en el papel. Pero un arancel parejo sobre un sector que opera con márgenes chicos, campañas de un año y riesgo climático total no produce equidad, produce menos siembra. Y lo que no se siembra no paga 15% ni 29.5%. No paga nada.

 

Lo más grave es el momento. Cambiar las reglas de juego en 2027 significa que hoy, cuando un productor está decidiendo si invierte en un fundo nuevo, ya no sabe con qué impuesto va a operar. Esa incertidumbre cuesta más que cualquier tasa.

 

Si el Congreso quiere que el agro aporte más, la receta es al revés: reglas estables, más hectáreas, más agua, más empleo formal. Un sector que crece paga más impuestos aunque la tasa sea la misma. Un sector que se frena no paga más, paga menos. Eso no es ideología, es aritmética.

 

 

 

Fuente: CanalB

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