Por Mariella Balbi, publicado en Expreso
Aún queda en nuestra memoria aquella penosa intervención del expresidente Pedro Castillo, quien contó una historia —supuestamente con moraleja— sobre un profesor, un alumno y un tal pollo. El relato finalizaba con: «El pollo está vivo o el pollo está muerto». Pero se enredó tanto que no se entendió nada. Terminó como una cantinflada más de aquellas a las que nos tenía acostumbrados. Hasta hoy se recuerda con sorna.
La presidenta electa, Keiko Fujimori, conocida, para bien o para mal, como «la China» —aunque sus ancestros son japoneses—, tiene casi listo el pollo. Aunque la información se mantiene bajo bastante hermetismo, la conformación del gabinete ministerial está prácticamente finalizada.
Entre los nombres seguros estaría Luis Galarreta como presidente del Consejo de Ministros. Expepecista, economista y abogado, fue presidente del Congreso. Galarreta conoce bien el Estado desde el Legislativo y no tendría dificultad para asumir el liderazgo del Ejecutivo. Además, y principalmente, es una persona de total confianza de la presidenta. En cualquier partido, incluido el fujimorismo, la lealtad es un activo muy valioso. Galarreta cumple cabalmente con ese requisito y es un político cuajado.
No hay que olvidar que KF ha tenido una accidentada vida pública. Los fiscales del caso Lava Jato, de quienes hoy se demuestra que fueron cómplices de Odebrecht, la encarcelaron en tres oportunidades durante un año y ocho meses, aunque ella casi no lo mencione. Con razón y derecho, «la China» no tiene por qué ser confiada, algo que, además, resulta desaconsejable en política.
KF tiene la delicada misión de sacar al país del hoyo negro en el que se encuentra. Sin instituciones, la mayoría de ellas perforadas por la corrupción, no se avanza. En la campaña electoral, la lucha contra este flagelo no fue un tema relevante, probablemente porque el «bullying» político buscó presentar a KF como corrupta, pese a no haber gobernado ni ocupado cargos estatales.
Sin embargo, es necesario que la labor de cada uno de los ministros del próximo Gobierno sea transparente, pulcrísima y sin asomo de robo. Hay que limpiar el Estado tanto del manejo político progresista como de la deshonestidad.
Pero el pollo está vivo. Sigamos con los ministros casi seguros. A Relaciones Exteriores iría Carlos Espá, excandidato presidencial con poco éxito, pero persona solvente para el cargo. Al MEF iría Elmer Cuba, destacado profesional que nos da la tranquilidad de que no tendremos un manejo económico errático. KF ha garantizado la permanencia del indispensable Julio Velarde en el BCR.
Transportes estaría encabezado por Luis Dyer, expersonero de FP y factótum de la victoria de los naranjas, o por Rafael Rey, exministro y reconocido político. Ese ministerio es el reino de la cutra. En Energía se designaría a Guillermo Shinno, exviceministro, y en Agricultura, al jefe del plan de gobierno naranja, Marco Vinelli. Todos son personas ejecutivas y probas.
Con los mencionados ya tenemos mucho sosiego y visión de futuro. Al Ministerio del Interior, una institución muy difícil, iría un general del Ejército. Se comenta que Carlos Neuhaus estaría a cargo de las acciones frente al fenómeno de El Niño desde el organismo correspondiente.
Los peruanos estamos hartos del robo y la inacción. Si Keiko Fujimori comienza a poner en marcha las obras —pequeñas o grandes— en las regiones, sin trafa, le irá bien.
Consejo del conejo: reformar EsSalud desde el inicio, removiendo la corruptela, será la cereza de nuestra esperanza. Tener salud es un derecho fundamental. Morir por falta de atención médica es un delito.
Opinemos y critiquemos, pero con fundamento. Nunca con el hígado: eso solo envenena más.
Fuente: CanalB
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