A poco más de un mes de haber asumido la presidencia del Perú el pasado 28 de julio, Keiko Fujimori registra un nivel de aprobación a su gestión personal superior al de su propio equipo de gobierno. Según los resultados del último estudio de opinión pública LatAm Pulse, elaborado por la firma internacional AtlasIntel, un 42,8% de los peruanos aprueba el desempeño individual de la mandataria en el inicio de su gestión, frente a un 40,3% que la desaprueba y un 16,9% que aún se mantiene indeciso o prefiere no opinar.
Sin embargo, el optimismo hacia la figura presidencial contrasta de forma notoria con la percepción que la ciudadanía tiene sobre el gabinete ministerial y la marcha general del gobierno. Al ser consultados sobre la labor general de la administración actual, apenas el 27,5% de los encuestados la califica como "buena o excelente". En contraste, un 35% de la población considera que la gestión estatal es "mala o muy mala", mientras que el grupo mayoritario, equivalente al 37,6%, la evalúa simplemente como "regular".
Esta brecha entre la popularidad de la jefa de Estado y el respaldo a sus ministros refleja la cautela con la que el electorado peruano observa los primeros pasos del nuevo Ejecutivo. Pese a que Fujimori ha logrado consolidar un piso de apoyo político en las primeras semanas de mandato, el descontento acumulado y la exigencia de respuestas rápidas ante las principales demandas del país pasan una factura directa a la imagen del equipo técnico encargado de implementar sus políticas públicas.
En el plano económico, la gestión ha enfocado sus primeras decisiones en mitigar el impacto del costo de vida y reactivar los motores productivos locales. Entre las iniciativas inmediatas destacan la puesta en marcha de un paquete de facilidades crediticias e incentivos para las micro y pequeñas empresas (Mypes), medidas de reestructuración en la petrolera estatal Petroperú y la aplicación temporal de subsidios a los combustibles para contrarrestar las presiones inflacionarias que afectan la canasta básica familiar.
Asimismo, la llegada de Fujimori al Palacio de Gobierno reconfigura el panorama internacional del país. La noticia destaca su alineamiento con el bloque de líderes conservadores de la región y una aproximación estratégica con la administración del presidente estadounidense Donald Trump, un viraje diplomático relevante en un contexto donde China había ganado un peso considerable como socio comercial en proyectos clave de infraestructura nacional durante los últimos años.
El estudio LatAm Pulse de AtlasIntel se llevó a cabo mediante encuestas aplicadas a 1.769 adultos en todo el territorio nacional entre el 30 de agosto y el 3 de septiembre. Con un margen de error de dos puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%, la medición deja en evidencia que, aunque la presidenta cuenta con un margen de confianza inicial, la consolidación de su respaldo político dependerá de la capacidad de su gabinete para traducir los anuncios en resultados concretos.
Fuente: CanalB
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