El crecimiento de los cultivos de hoja de coca está afectando a 24 pueblos indígenas en Perú, según un informe de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida). El pueblo Asháninka encabeza la lista de los más afectados.
En 2008, se registraron 7,963 hectáreas de cultivos de coca destinados al narcotráfico en áreas habitadas por población indígena. Para 2022, ese número se elevó a 18,076 hectáreas, lo que representa un aumento del 127% en cuatro años y una tendencia ascendente.
La falta de oportunidades está llevando a algunos jóvenes indígenas a trabajar con el narcotráfico, lo que agrava la situación. Los cultivos de hoja de coca atraen la delincuencia, la corrupción y el asesinato, y en las zonas donde se han promovido los cultivos ilegales de coca se han registrado homicidios de líderes indígenas.
En la región amazónica de Loreto, el pueblo Shawi también ha experimentado un crecimiento exponencial de los cultivos de coca, pasando de 5,072 hectáreas en 2018 a 13,844 hectáreas en 2022, un aumento del 173% en cuatro años. En la región de Ucayali, donde también residen numerosos pueblos indígenas, se ha registrado un crecimiento del 466%, pasando de 2,565 hectáreas en 2018 a 14,531 hectáreas en 2022.
Fuente: CanalB
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