Escrito por Juan Carlos Suttor en el blog Sin Pelos en la Lengua
DISCLAIMER
Es un artículo largo, lo empecé a escribir exactamente el 1ero de enero de 2026, con la promesa interna de no publicarlo hasta que se hayan cumplido algunas de la cuatro condiciones que planteé en su momento.
EL INICIO
Yo conocía a Mufa de hacía algunos años, socialmente más que por temas políticos, pero lo cierto es que en 2024 logró afiliarme al PPC, partido por el que siempre sentí simpatías y quedé habilitado para postular a alguna posición en el Congreso, posiciones que nunca me interesaron, yo tan solo quería aportar mi experiencia al partido y por lo tanto, a mi país.
Sin duda con Mufa hicimos una buena amistad y nos reuníamos casi semanalmente en la Pastelería San Antonio de Chacarilla, lo visitaba en la clínica cuando le hacían sus quimioterapias, alguna vez estuve en su departamento y otra vez lo invité a cenar a mi departamento, una dieta de pollo, porque estaba recién operado del páncreas. A todas las reuniones asistía con su buen sobrino Bernardo Nemi, más conocido como Bernie.
Casi siempre hablábamos de historias antiguas del PPC, del trabajo de hormiga que hicieron él y Lourdes Flores para recabar las firmas necesarias y poder lograr la reinscripción del partido, de política en general. Un tema de conversación que nunca faltaba era su interés porque el General (r) Roberto Chiabra encabece la plancha presidencial en una alianza, algo que yo no entendía y sigo sin entender.
MI BREVE PASO POR EL PPC
Mi buena relación con Mufa, vicepresidente del partido y las mías en general, me hicieron acceder al círculo de poder del partido, pudiendo compartir en varias ocasiones con Carlos Neuhaus, presidente del partido y a quien conozco desde hace muchísimos años, con Javier Bedoya Denegri, secretario general y a quien conocía desde que él era un niño por reuniones familiares de mi antigua familia política, a Lourdes Flores, la lideresa histórica y a otros importantes del partido.
En el interín me propuso formar parte del equipo de Plan de Gobierno, lo cual acepté con mucho gusto. Entregué mi CV. La persona a cargo del Plan de Gobierno (ni siquiera es un cargo formal en la estructura del partido), es un inepto arribista para tamaña responsabilidad, que postuló como No.1 en la lista al Senado por Lima. Sin conversación previa, me puso a cargo del Sector Ciencia y Tecnología, conformado también por un pequeño grupo de unas cinco personas, muy capaces todas ellas. Trabajamos de manera diligente en reuniones virtuales semanales en crear las "ideas fuerza" que quería este señor pero que no conducían a nada concreto. La sensación de pérdida de tiempo era más que evidente.
No duré mucho en este equipo de Plan de Gobierno pues en una ocasión, en el chat de este equipo, en el cual había personas muy valiosas, no necesariamente inscritas en el partido, increpé duramente al responsable porque las cosas no estaban funcionando como debía ser. Y simplemente me excluyó del grupo, sin ninguna explicación, de manera "muy democrática". Y por cascada, porque este señor es dirigente, me sacó de otros grupos. Me di cuenta que en el PPC hay por lo menos diez grupos de WhatsApp, muchos de ellos enfrentados entre sí. ¿Cómo habría sido la cosa, no lo se, pero quien terminó haciéndose cargo del plan de gobierno fue el mismo Carlos Neuhaus.
No pasó mucho tiempo para darme cuenta de que en el partido había dos facciones: La que yo llamaría la formal, en la que estaban Carlos Neuhaus, Javier Bedoya Denegri y otros dirigentes, y la otra que era controlada por Mufa y Lourdes Flores, más políticos —y la política es sucia—, que a su vez tenían el control total de todas o casi todas las bases del partido.
Después de haberme inscrito en el partido al que siempre quise y por el cual siempre voté, hasta que perdió su inscripción, su presidente, una persona a la que aprecio muchísimo, me dijo que quería contar con los mejores técnicos y seguramente muchos como yo creímos en él y apostamos. Y lamentablemente perdimos porque no hubo ninguna renovación y se siguió recurriendo a los viejos ppcistas, de la argolla de Mufa y Lourdes.
En ese entonces el PPC tenía cuatro precandidatos para postular a la presidencia: Naturalmente el presidente del partido Carlos Neuhaus y también estaban, por invitación del propio partido, el ingeniero Fernando Cillóniz, el General (r) Óscar Valdés y el ex-canciller Javier González-Olaechea, todos ellos de lujo.
Con algunos aportes individuales de los precandidatos y algunos pocos más se contrataron una o dos encuestas para ver cuál de los cuatro precandidatos era el que destacaba más, ya que ninguno aparecía en las encuestas iniciales. En una de ellas Mufa incluyó a Javier Bedoya Denegri, lo cual yo comenté en algún grupo de WhatsApp como una "pendejada", una "criollada" o una "viveza", en el buen sentido, pues él no era un precandidato, pero había que ver como salía y tal vez daba una sorpresa. Los resultados de dichas encuestas fueron desastrosos.
Por supuesto, el inepto jefe de Plan de Gobierno que postuló como No.1 en la lista al Senado por Lima, que ya me había agarrado tirria y quería someterme al Comité de Disciplina, reenvió de manera maliciosa lo que yo dije de Mufa, quien lo tomó a mal y teniendo un carácter muy especial, a pesar de que hablamos, me bloqueó y nunca más tuvimos contacto, salvo en un almuerzo en el que coincidimos y por educación me acerqué a saludarlo. Se acabó la amistad. Eso sí, olvidó sacarme de su grupo de WhatsApp llamado "SOMOS EL CAMBIO MUFA", con más de 150 personas, tanto de Lima como de provincias, gente de muy bajo nivel intelectual y sin ninguna capacidad de convocatoria, salvo algunas honrosas excepciones, como veremos más adelante.
Entre tanto y desde hacía semanas, estamos hablando por ahí de abril 2025, las bases del partido, sobre todo los de más peso y los precandidatos, exigían un congreso extraordinario para que de una vez se elija al candidato del PPC a la presidencia pero, hábilmente, Mufa decía que todavía no era el momento. Y claro, él tenía a su candidato que era Roberto Chiabra.
Semanas antes tuve el honor y el orgullo de ser nombrado jefe de campaña de Javier González-Olaechea, cargo que acepté con mucho gusto y entusiasmo, a pesar de no tener ninguna experiencia en estas lides. Trabajé y aprendí con un gran equipo, pero no pude continuar porque el estrés empezó a afectarme la salud y tuve que dar un paso al costado. Unas semanas después mi amigo Javier renunció a su precandidatura y al partido. Él, no tengo duda, fue muy mal tratado por los "dirigentes políticos". Lo eliminaron.
Antes había renunciado a su precandidatura y al partido Fernando Cillóniz pero por otros motivos, sin embargo también quedó eliminado. Alguien pudo haber dicho, "misión cumplida, uno menos".
Ahora solo quedaban dos precandidatos, el presidente del partido Carlos Neuhaus y Óscar Valdés.
Poco tiempo después yo renuncié al PPC, luego de un largo trámite para hacerlo de manera virtual ante el RENIEC, decepcionado de ver tanta cochinada y manipulación, jurando que nunca más me inscribiría en un partido político.
Hasta que renunció a su precandidatura Óscar Valdés, también mal tratado y la cancha quedó servida para hacer un congreso extraordinario en el que se decidiera si el PPC se presentaba solo o en alianza con otros partidos.
EL COMIENZO DE FIN O EL FIN DEL COMIENZO
No tengo los detalles y tal vez me equivoco, pero en dicho congreso, previamente concientizados los delegados por Mufa y Lourdes Flores, se votó en mayoría por una alianza en la que participarían el PPC, Unidad y Paz de Roberto Chiabra y Peruanos Unidos: ¡Somos Libres!, el partido que fundó el actual fiscal de la Nación Tomás Aladino Gálvez. Es decir, estimado lector, una suma de ceros. El candidato presidencial sería el general Chiabra. Mufa finalmente, manipulando por aquí y por allá y prácticamente despreciando a los líderes del partido, terminó saliéndose con la suya. Estoy seguro de que la mayoría de los partidarios del PPC preferían ir con un candidato propio, sin alianzas. Y los resultados así lo han demostrado.
En mi calidad de jefe de campaña, uno de mis encargos principales era coordinar con las secretarios generales de provincias, entender sus necesidades, ver de qué forma se les podría ayudar, con los cero recursos económicos de los precandidatos y organizar las visitas de Javier a sus localidades.
Es en ese proceso de conversaciones telefónicas, —solo llegué a hacer un viaje a Arequipa antes de mi renuncia— en que me di cuenta del bajo nivel cultural o educativo de estas personas, responsables del PPC en provincias, incapaces de enviar un WhatsApp sin fallas ortográficas, con poquísimas excepciones. La mayoría, sino todos, eran ppcistas de la vieja guardia, abandonados a su suerte por el partido limeño, aspirando por su metrito cuadrado, es decir, a una alcaldía, a una diputación y los más atrevidos y soberbios a una senaduría, sin tener absolutamente ninguna capacidad, pero ahí estuvieron, inscritos como candidatos para las elecciones. La falta de juventud era impresionante.
En ese único viaje que pude hacer, a la ciudad de Arequipa, pagado por mi, conocí a personas de primer nivel, pero que, escépticos, sentían que estaban muy alejados de las decisiones que se tomaban en Lima.
EL CHAT "SOMOS EL CAMBIO MUFA"
Como comenté anteriormente, existe este grupo de WhatsApp llamado "SOMOS EL CAMBIO MUFA", administrado por Mufa y conformado por más de 150 personas. Mufa, siendo el único administrador, agrega y elimina a personas dependiendo del humor con el que amaneció. Elimina especialmente a las personas que no están de acuerdo con sus ideas, que a su parecer son las únicas correctas, porque el resto de dirigentes —ninguno de ellos está en su grupo— porque considera que son unos inútiles y aquí menciono a Carlos Neuhaus, Javier Bedoya Denegri y hasta Lourdes Flores, entre otros.
En este grupo hay personas de mucho valor, amigos míos inclusive, que inteligentemente, al igual que yo, nos mantenemos en prudente silencio, siendo testigos de cómo este partido se ha ido por el desempeñadero.
Hay otro grupo minoritario, de gente muy valiosa también, leal al partido que aportan al partido con comentarios bien informados e iniciativas inteligentes, algunos que estuvieron en campaña para senadores o diputados, a los cuales Mufa puede combatir pero no toca y en el que quisiera destacar muy especialmente a Hernán De la Fuente y a Pablo Flores.
Y están pues, lo que yo llamaría los sectores C y D del partido, los que, cual secta religiosa (hasta un curita hay), sin cuestionar nada, le rinden pleitesía y aplauden como focas cualquier cosa que el diga. Si te opones, estás fuera del grupo.
Reitero las palabras de Carlos Neuhaus cuando me dijo que quería contar con los mejores técnicos, y perdimos. Y encuentro que en este grupo se encuentra un personaje llamado Gulliver Buchelli, por supuesto otro antiguo en el partido y dirigente, que defiende a morir a Petroperú como empresa estatal y estratégica del Estado, en contra de su reestructuración y que además presume de predictor de temblores. Pues este señor, aunque no lo crean, fue como candidato No. 1 de la alianza Unidad Nacional al Parlamento Andino. ¿Cómo es posible que el PPC permita durante tantos años la permanencia en su partido de un personaje que defienda a una empresa estatal quebrada. Y la respuesta es muy simple: La política es sucia, es una cochinada y algo le deberá el partido a este señor. Mufa y Lourdes Flores tendrán la respuesta.
Es este grupo el que recibe órdenes del autócrata Mufa, lamento decirlo así pero es la verdad. Ordenaba pintar paredes con el símbolo del PPC, el mapa del Perú, sin que haya nombre de candidato alguno ni que se haya definido aún alguna alianza y menos un símbolo para dicha alianza. Mientras yo todavía estaba en el partido había personas que me llamaban para decirme que de dónde saldrá el dinero para la pintura, que ya casi todas las paredes habían sido tomadas por otros partidos y que después tendrían que volver a pintar para poner el nombre del candidato, sin imaginarse que después se acordaría una alianza, con otro símbolo que pintar y el de otro candidato presidencial. La pinta de paredes, por cierto, es una forma obsoleta de hacer propaganda, pero Mufa, que está en la política desde hace décadas, piensa que las cosas deben hacerse de la misma manera que en los 60 o 70.
Pasaban los días después de haberse definido la candidatura a la presidencia de Roberto Chiabra, en las encuestas seguía sin aparecer este y empezó la desesperación: Que Chiabra no está haciendo campaña, que no ha pedido licencia en el Congreso, que no está haciendo giras por el país, que por qué no rompemos la alianza antes de la fecha tope para presentar al JNE las candidaturas, que por qué no rescatamos a Óscar Valdés, etc.
Felizmente hubo voces de cordura en este grupo que pedían respetar los pésimos acuerdos de asamblea que se adoptaron, con la oposición de muchos.
Sin embargo, el problema persistía y la candidatura de Roberto Chiabra seguía sin aparecer en las diferentes encuestas. Y fue por diciembre 2025 en que Mufa, que fue quien impuso a su candidato, a su amigo, a su pata, que comenzó a hablar de traición.
¿Traición? La traición, según la definición de Google, es la ruptura de la lealtad o fidelidad debida, un acto de deslealtad hacia alguien en quien se ha depositado confianza, rompiendo un pacto de fidelidad, secreto o apoyo, y causando un profundo dolor emocional, desconfianza y daño a la autoestima.
Bajo este concepto, para que se hable de traición entendería que lo que había era un acuerdo cuasi personal entre Mufa, obviamente Lourdes Flores y Roberto Chiabra y no un acuerdo formal entre partidos en el que se hayan establecido por escrito obligaciones y responsabilidades, salvo posiciones en las listas al Congreso o a las vicepresidencias. Es decir, improvisación total.
En paralelo estaba la campaña misma y para ello se necesitan recursos. El PPC es un partido sin dinero, a pesar de que el Estatuto establece una cuota mensual que debe abonar cada afiliado, según el nivel que tenga que en el partido. Yo, por ejemplo, como un simple afiliado, debía pagar S/ 5 mensuales, lo cual es un ridículo a todo nivel. Existe además la complicación de que este depósito, para todas las organizaciones políticas, debe hacerse presencialmente en el Banco de la Nación, no existiendo la posibilidad de la transferencia electrónica, lo cual es otro ridículo.
¿Cuánto aportaron a la campaña el PPC, Unidad y Paz y Peruanos Unidos: ¡Somos Libres!, los partidos miembros de la la alianza? Ahí vemos los resultados en las encuestas ¿no?
Y en cuanto a los candidatos, ¿Qué decir? Con honrosas excepciones acerca de su nivel intelectual o lo que podrían aportar al país en el Congreso, esta gente no tiene la menor idea de lo que son las redes sociales ni cómo se manejan. En el 2026 no tienen idea de lo que es un Community Manager y de todo el equipo que debe acompañarlos. Y eso tiene un costo.
Mufa, a sus 80 respetables años, por supuesto debe conocer poco o menos de esto y debe creer que seguir pintando paredes, con discursitos de plaza o arreglos son la mejor estrategia. Estimado lector, las campañas políticas se hacen con el contacto humano, estando cerca al elector.
Los candidatos al Congreso, sea Cámara de Senadores o de Diputados, ¿Cómo están financiando su campañas?
En este chat solo veo a dos o tres candidatos que comparten su publicidad de campaña, muy pobre por cierto, pero no se les ve en redes. Y la campaña no se hace en un chat de WhatsApp. ¿A qué público querían llegar?
En lo personal, si bien no pude votar por temas de salud, definitivamente no lo hubiera hecho por la alianza Unidad Nacional. En esta campaña he colaborado con eventos que aportaron valor, organizados por candidatos a la presidencia o al Congreso, de diferentes partidos con ideas que comparto, con montos que no superaron los S/ 150, incluso sin poder asistir, algo mejor que los S/ 5 mensuales que exige el PPC a sus afiliados.
En este chat, casi nunca vi un aporte, o una idea. Sin duda lo más fácil es criticar las ideas del partido contrincante, comentarios que si abundaban. Una desgracia en verdad. En mi vida profesional, principalmente en el campo de las ventas, aprendí que nunca había que hablar mal de la competencia sino de hablar de nuestras capacidades.
Para terminar con el tema del chat, no es correcto ni ético que Mufa, su administrador, lo utilice para insultar a Carlos Neuhaus, presidente del partido, a Javier Bedoya Denegri, secretario general e incluso a Lourdes Flores, su yunta, buscando lavarse las manos por el grandísimo error que cometió al emperrechinarse con la postulación del general Chiabra, mientras sus ayayeros callaban.
EPÍLOGO
El PPC perderá su inscripción, sin duda, porque la alianza Unidad Nacional no pasó la valla, entre otros muchos, por lo que he comentado líneas arriba. Y lo lamento por algunos buenos candidatos que han invertido entusiasmo, ideas, tiempo y dinero y no salieron elegidos.
A pesar de la actitud que tuvo Miguel Ángel Mufarech hacia mi, injusta sin duda, sigo guardando mucho respeto y admiración por él, primero por su calidad como persona, por ser un buen católico además y por su larga trayectoria política.
Sin embargo, no dejo de responsabilizarlo por este gran fracaso: Por comportarse de manera autocrática, por no saber escuchar, por vivir rodeado de ayayeros mediocres, muchos de ellos candidatos, que lo único que hacen es aplaudir sus sandeces; por no haber reclutado a gente capaz, que gustosamente hubiera querido ayudar al partido y sobre todo, que se pelee y use su chat para insultar, a espaldas, a la dirigencia del partido. He visto o leído insultos a Carlos Neuhaus, a Javier Bedoya Denegri, a Roberto Vigil (un dirigente importante) y hasta a la misma Lourdes Flores, su carnal, con adjetivos que no podría repetir. Es normal que en un partido haya diferencias, pero llegar al punto del insulto es inaceptable.
Aprecio mucho al general Chiabra en su rol de militar, a quien considero un héroe, cuando lo de la guerra del Cenepa, pero como político no brilla. Como congresista de APP, el partido del cuestionado César Acuña, nunca destacó y cada día se fue apagando como una velita misionera. Como candidato a la presidencia, hemos podido verlo, su campaña dio pena, fue para llorar.
Pero sobre todas las cosas, mi gran aprecio y admiración por ppcistas de nacimiento y de corazón, maltratados por las bases, como lo son Carlos Neuhaus Tudela, hijo de don Carlos Neuhaus Rizo Patrón; Javier Bedoya Denegri, hijo de Javier Bedoya de Vivanco y nieto de Luis Bedoya Reyes. De alguna manera ellos crecieron y se formaron entre ppcistas ilustres como fueron Mario Polar Ugarteche, Roberto Ramírez del Villar, Ernesto Alayza Grundy, Felipe Osterling o Antonino Espinosa, entre otros.
Los partidos tradicionales fueron tomados por gente sin principios a quienes solo les interesaba el poder, no el Perú, y eso pasó en los partidos de siempre como el Partido Popular Cristiano, Acción Popular o el Apra. Salvo algunas excepciones, como Fuerza Popular, Renovación Popular y tal vez otros pocos más que están pariendo y que probablemente también pierdan la inscripción, el resto de partidos son vientres de alquiler y negocios sucios, como son los partidos de César Acuña (APP) o José Luna (Podemos).
¿Qué le depara al PPC? Al no haber superado la valla electoral será cancelado como organización política el 1 de enero de 2027. Podrá participar en las elecciones regionales y municipales de octubre 2026 y hasta ganar en alguna localidad, pero su representante quedará como independiente en enero del 2027.
Gloria al Partido Popular Cristiano que ya murió y no revivirá y gloria a sus miembros fundadores que, estoy seguro, si resucitaran volverían a morir por la vergüenza.
Fuente: CanalB
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