Por Gonzalo Gutiérrez Reinel, secretario general de la Comunidad Andina
Puiblicado en El Comercio
Mientras millones de personas utilizan los criptoactivos para invertir o enviar dinero a sus familiares, las organizaciones criminales han encontrado una nueva forma de mover y ocultar las ganancias del narcotráfico, la trata de personas, la minería ilegal, la corrupción y otros delitos. El crimen organizado ya no solo cruza fronteras físicas: hoy también opera en el mundo digital.
Estudios concluyen que los criptoactivos están dejando de ser solo un medio de intercambio para ser parte de las estructuras financieras criminales. En el 2025, las direcciones vinculadas a actividades ilícitas recibieron al menos US$154.000 millones en criptoactivos. Los países andinos figuran entre los ocho de mayor adopción en América Latina: Colombia ocupa el quinto lugar; el Perú, el sexto; Ecuador, el séptimo; y Bolivia, el octavo.
Frente a esta realidad, la Secretaría General de la Comunidad Andina impulsa una estrategia para impedir que las organizaciones criminales usen criptoactivos para lavar dinero y financiar sus actividades. En el marco de la “Decisión andina contra la delincuencia organizada transnacional”, los países han fortalecido la cooperación, el intercambio de información, la armonización normativa y las capacidades, ante una amenaza que no reconoce fronteras.
Como parte de este esfuerzo, la CAN, con el apoyo de Estados Unidos, viene desarrollando un programa de capacitación que reúne a ministerios de Defensa, Interior y Justicia, poderes judiciales, fiscalías, investigadores policiales, unidades de inteligencia financiera, bancos centrales y organismos reguladores.
El propósito es que estas instituciones operen como un solo sistema: compartan información, armonicen sus normativas y coordinen actuaciones para seguir la ruta del dinero, preservar la evidencia digital y recuperar los recursos del crimen organizado. Sin esa coordinación, las organizaciones criminales pueden ocultar sus ganancias y aprovechar las diferencias entre los sistemas nacionales.
Entre los temas abordados destacan la trazabilidad de criptoactivos en redes como Bitcoin, Ethereum y Tron, mediante ejercicios prácticos con herramientas abiertas de análisis de ‘blockchain’; los fundamentos criptográficos, como las funciones ‘hash’ y las firmas digitales; y las tipologías de lavado de activos mediante ‘mixers’, ‘tumblers’, ‘chain-hopping’ y plataformas OTC de alto riesgo. Aunque especializados, estos conceptos son indispensables para enfrentar estos delitos.
La delincuencia organizada evoluciona con la tecnología. Nuestra respuesta debe hacerlo también. Solo una Comunidad Andina más integrada, con instituciones fortalecidas y una cooperación permanente, podrá proteger mejor a nuestros ciudadanos y cerrar espacios a las economías criminales. Esa es la tarea que hoy nos convoca.
Fuente: CanalB
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