Opinión

Lidiar con estos loquitos; por Domingo García Belaunde

Publicado el 07 de octubre de 2026

Por Domingo García Belaunde, publicado en Perú21

 

Lo que estamos viendo en las últimas semanas no es nuevo. Viene de antes. Y es el espectáculo que muestran algunos políticos, con gestos destemplados y actitudes a veces matonescas, para demostrar probablemente fuerza y convicción. No doy nombres, pues todos sabemos quiénes son, pero sí debemos reiterar que esto es propio de la política y, en especial, de los de la izquierda, desde moderados hasta lo radical. Pero muchos de estos “alharacos” tienen prontuarios policiales y no de ahora, sino de tiempo atrás. Me voy a permitir por eso recordar hechos que me tocó vivir en los ochenta.

 

Como todos saben, luego del docenio militar se convocó a elecciones y salió elegido presidente el arquitecto Belaunde para su segundo periodo. Luego llegó el turno de elegir al presidente del Jurado Nacional de Elecciones, que tenía que recaer en un antiguo juez supremo. A mi padre, Domingo García Rada, quien fuera echado de su cargo de juez supremo por la dictadura de Velasco, lo propusieron y luego de algunas vacilaciones, aceptó. Tan pronto lo asumió, se dedicó con entusiasmo a sus nuevas tareas. Tan es así, que andaba poco por casa y para verlo iba al local central del Jurado en el jirón Nazca, que sigue siendo el actual.


Pero recuerdo que a mediados de 1983, cuando se estaba convocando a elecciones municipales, se desató una campaña contra él dirigida por La República, diciendo que, como estaba casado con una Belaunde, estaba preparando un fraude en gran escala, todo esto envuelto en agravios de diverso calibre que venían, por cierto, de Izquierda Unida, un conglomerado liderado por Alfonso Barrantes Lingán. Curiosamente, uno de esos días que fui al Jurado, la secretaria anunció a mi padre que había llegado Alfonso Barrantes pidiendo ser recibido. Me sorprendió esa visita, pero mi padre me dijo que lo conocía de San Marcos en donde había sido su alumno y que era una persona de primera. Entró Barrantes y curiosamente visitaba a mi padre para excusarse por los ataques virulentos que recibía de Izquierda Unida. Mi padre agradeció la visita y estuvieron conversando un rato. Se despidió y ya en la puerta se volteó y dijo: Usted no sabe, doctor, lo que es lidiar con estos loquitos.

 

Me quedé impresionado por ese gesto, que además me permitió conocer a Barrantes, con quien en los meses posteriores compartiría varios “chifas”.


Y es que no hay nada nuevo bajo el sol. Los loquitos siguen dando vueltas…

 

 

 

Fuente: CanalB

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