Opinión

Jesús Huerta de Soto; por Fernando Rospigliosi

Publicado el 27 de abril de 2026

Por Fernando Rospigliosi

 

La semana pasada el Congreso condecoró, a propuesta del congresista Alejandro Cavero, con la más alta distinción del Parlamento, al académico español Jesús Huerta de Soto, uno de los más importantes economistas de nuestro tiempo y brillante representante de la EscuelaAustriaca.

 

​Huerta de Soto estuvo en el Perú dictando conferencias en universidades y en el BCR, y difundiendo centenares de ejemplares de varias de sus obras.

 

​Huerta de Soto sostiene que la Escuela Austriaca “desarrolla sus aportaciones teóricas partiendo del ser humano; es decir, de los hombres y mujeres tal como son en realidad, y por tanto no centrándose en un estereotipo, especie de ser robotizado, ese homo economicusmaximizador de beneficios, que es el protagonista de los modelos matemáticos de las diferentes versiones de la escuela neoclásica (desde los neokeynesianos a los teóricos de Chicago)”.

 

​“Los austriacos -dice Huerta de Soto- conciben la sociedad como un orden espontáneo: es decir como un proceso competitivo, que jamás se encuentra en equilibrio y que no puede ser diseñado ni controlado centralizadamente por nadie.”

 

​Es, por supuesto, enemigo de todo intervencionismodel Estado y de la coacción sobre la función empresarial, porque perturban gravemente el proceso social de creatividad y coordinación.

 

​Huerta de Soto no solo es un académico connotado. Sus ideas tienen una enorme influencia en el mundo contemporáneo. Es el profesor del presidente argentino, el libertario Javier Milei.

 

​Y es, además, un ferviente defensor de la hispanidad.

 

​Ojalá que su presencia en el Perú sirva para desarrollar un debate más profundo sobre los temas que ha sustentado en sus conferencias, en tiempos en que el estatismo y el populismo campean no solo en ambientes académicos, sino en la política y la opinión pública.

 

​Otrosí digo. El jueves pasado, respondiendo a una pregunta, dije que iba a tramitar y poner al voto del pleno, la moción de censura contra el presidente José María Balcazar si obtenía las firmas necesarias, aunque no estaba de acuerdo porque, en mi opinión, lo que procede en este caso es la vacancia y no la censura.

 

​Me sorprendió que esa declaración, obvia, fuera destacada por varios medios de comunicación. Pero reflexionando, me di cuenta que, en efecto, es una anomalía que alguien diga que va a respetar las reglas, en un país en el que muchos magistrados, encargados de APLICAR la ley, la desacatan todos los días, sistemáticamente.

 

​Y, peor aún, que los superiores de esos magistrados prevaricadores, emitan un comunicado respaldándolos e incitándolos a seguir prevaricando, con toda impunidad.Al tiempo que rechazan los “cuestionamientos” a los violadores de la ley y de las resoluciones del Tribunal Constitucional, rechazan a los críticos de ese comportamiento delincuencial.

 

​Por eso, reitero, es indispensable BARRER el sistema judicial, para restablecer el Estado de Derecho y para poder derrotar a la delincuencia.

 

 

 

Fuente: CanalB

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